El crimen no descansa, la seguridad tampoco

Por: Ivan Kraljevic, experto en ciudades seguras, Motorola Solutions

Hablar de combate efectivo al crimen y auxilio a la ciudadanía es describir uno de los mayores retos de los gobiernos que buscan transformarse en “ciudades inteligentes” del siglo XXI. Para avanzar en este camino, las ciudades deben priorizar el uso de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) de alto impacto para asegurar uno de los ejes rectores del desarrollo económico en las ciudades, y un derecho humano fundamental que debe ser garantizado a las personas, la seguridad.

Así como el crimen en una ciudad no descansa y aprovecha cualquier hora para actuar, las cámaras, oficiales, radios, fuentes de información y demás recursos de una ciudad deben estar alertas y funcionar las 24 horas, los 7 días de la semana, pero, ¿de qué sirve tanta información si no está interconectada de manera inteligente?

La Ciudad de México está llena de información que podría ser la clave para convertirse en una ciudad segura, pero de nada sirve si esta información no está interconectada y no es procesada de manera inteligente.

Los llamados Centros de Comando, Control y Comunicación (C4), que hoy en día se conocen como Centros de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la CDMX (C5) son lugares donde tradicionalmente las agencias de seguridad pública monitorean pasivamente lo que ocurre, se coordinan las llamadas de emergencia y se despachan los recursos para resolver los problemas tan pronto como sea posible. Sin embargo, de acuerdo con estudios de Motorola Solutions, se estima que el 84% de las agencias policiales en todo el mundo aún utilizan hojas de cálculo para hacer sus análisis de crimen[1], lo cual representa el uso de herramientas básicas poco confiables y muy vulnerables que no logran llegar al nivel de profundidad o precisión que requieren las actividades de seguridad, así como protocolos deficientes para anticipar o prevenir el delito.

Adicionalmente, como ejemplo en la región, tenemos el caso del Número Único de Emergencias o 911 de la Ciudad de México, en el que actualmente se reciben más llamadas falsas de emergencia que reales, todos los días. Esto demuestra la urgente necesidad de educar responsablemente a la ciudadanía, pero además da escala de cómo se entorpece aún más la capacidad de respuesta de operadores, elementos y sistemas de los centros de atención en el manejo eficiente de las llamadas/eventos reales, lo que provoca pérdida de tiempo y desperdicio de los recursos siempre limitados.

Desde una visión práctica de ciudades inteligentes, la respuesta es simple: los C5 requieren transformarse en Centros de Control de Próxima Generación, adicionando la coordinación estratégica como elemento diferenciador, que basa su toma de decisiones en el análisis de datos y brinda un completo seguimiento en tiempo real de cada situación.

Los Centros de Control de Próxima Generación magnifican las capacidades humanas logrando reconocimiento situacional de punta a punta para entender el escenario y coordinar las operaciones tácticas con asistencia y reporte eficiente desde la escena del crimen. Esto requiere, sin duda alguna, una sólida plataforma tecnológica de comunicaciones digitales muy completa y robustas bajo estándares globales abiertos con la capacidad de proteger el tráfico de estas comunicaciones sensibles.

Gracias a los avances de los sistemas de información y de inteligencia artificial (AI), es posible añadir mayores capacidades para sacar ventaja de algoritmos de analítica de video, mapas de calor, reconocimiento facial, sensores de movimiento, geolocalización y consulta de bases de datos móviles para analizar y priorizar en segundos todos los datos y así «predecir» dónde es más probable que ocurra un evento. De esta manera, se focalizan mejor los elementos de reacción disponibles a nivel policial justo en donde son requeridos por la ciudadanía.

De acuerdo con observaciones de Motorola Solutions, los factores de éxito para integrar proyectos de Centros de Control de Próxima Generación como los del Departamento de Policía de Detroit, la Policía de Investigación en Chile o el Departamento de Policía de Kissimmee, se resumen en tres grandes rubros: 1) poner al factor humano como el recurso más importante para la toma de decisiones, de ahí podrán derivar las necesidades de las distintas posiciones de seguridad pública; 2) asegurar una arquitectura tecnológica especializada en Centros de Control de Próxima Generación, incluso pensando en nuevos esquemas de servicios administrados y de mantenimiento que rentabilicen los presupuestos y 3) no se debe olvidar la unificación de comunicaciones en combinación con las tecnologías heredadas. Si se crean ecosistemas, integrando a otras agencias gubernamentales, se comparten beneficios de coordinación y capacidades usando economías de escala.

Los Centros de Control de Próxima Generación son proyectos hechos a medida que requieren experiencia y conocimiento, ya sea para una gran ciudad o para pequeñas ciudades. Contar con la asesoría adecuada hará el camino más fácil y, sobre todo, dará mayores posibilidades de éxito a nuestros cuerpos de seguridad para proteger a la ciudadanía que con tanta urgencia lo reclama.

[1] Discover new crime patterns hidden in your data, Motorola Solutions study, 2018

 

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